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ACERCA DE LA BIBLIOTECA
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La Ciudad Universitaria del pedregal de San Angel

El 5 de abril de 1956 la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria abrió sus puertas y puso en servicio sus colecciones para apoyar las labores de una comunidad de estudiantes, docentes e investigadores, que abandonaba los edificios del centro de la Ciudad de México, donde había trabajado durante cerca de 50 años, para trasladarse al sur, en una nueva etapa de vida de la institución de educación superior más importante del país, la Universidad Nacional Autónoma de México.

De esta manera se completó un ciclo de trabajo que se inició en 1943 con la elección de terrenos en el Pedregal de San Ángel, y la publicación de la Ley de Fundación de la Ciudad Universitaria; y más tarde con el Decreto de Expropiación de 1946, mediante el cual una superficie de seis millones de metros cuadrados pasó a ser propiedad de la Universidad.

Un año después, en los espacios que muestran grandes manchones de lava, producto de la erupción del volcán Xitle, empezó el gran proyecto constructivo, resultado de un concurso convocado por la Escuela de Arquitectura de la propia Universidad; con el diseño del Plano de Conjunto, coordinado por Mario Pani y Enrique del Moral, dieron inicio los trabajos de urbanización y edificación. En marzo de 1949 el Pedregal de San Ángel se convirtió en el mayor taller de diseño y experimentación arquitectónica del México moderno. Durante los siguientes tres años, la actividad de un nutrido grupo de obreros, arquitectos e ingenieros, hizo posible el surgimiento de un centro de docencia, investigación y difusión de la cultura, en el hasta entonces árido paisaje del Pedregal de San Ángel.

Una de las principales preocupaciones de los arquitectos y constructores fue la aplicación del concepto de integración plástica. Para ello se invitó a participar en el magno proyecto a algunos de los más notables artistas mexicanos de la época.

Una vez más, como sucedió treinta años antes, cuando Diego Rivera, José Clemente Orozco, Jean Charlot, Fermín Revueltas y otros pintores, plasmaron en los muros del vetusto edificio de la antigua Escuela Nacional Preparatoria, en el Centro de la Ciudad de México, el sentir de la recién pasada revolución, la Universidad brindó generosa sus muros a los artistas para que en ellos se continuara una tradición plástica, que se remonta a varios centenares de años, y que tiene algunas de sus mejores expresiones en las zonas arqueológicas de Palenque y Cacaxtla.

Así surgieron los relieves de Juan O'Gorman en los muros bajos de la Biblioteca Central, el mural inconcluso de Diego Rivera en el Estadio Olímpico, y los grandes murales en diversas técnicas, de David Alfaro Siqueiros en el edificio de la Rectoría, de José Chávez Morado en el auditorio de la Facultad de Ciencias, de Francisco Eppens en los muros de las facultades de Odontología y Medicina, y por supuesto en la monumental ornamentación a base de piedra natural, del mismo O'Gorman, en la Biblioteca Central.


Horario de servicio: de lunes a domingo, y días festivos, de 8:30 a 21:30